Qué es una hernia de disco
Entre cada dos vértebras hay un disco que funciona como amortiguador. Por fuera tiene un anillo fibroso resistente y por dentro un núcleo de consistencia más gelatinosa.
Con los años, o por un esfuerzo concreto, ese anillo se debilita y se fisura. Cuando parte del núcleo empuja hacia afuera a través de la fisura tenemos una hernia. El problema aparece solo si ese material sobresale justo donde pasa una raíz nerviosa y la comprime.
Las más frecuentes son las lumbares bajas, L4-L5 y L5-S1, que son los niveles que más carga soportan. También son comunes las cervicales en C5-C6 y C6-C7.
Muchas hernias no duelen
Este dato cambia por completo cómo hay que leer una resonancia. Cuando se estudia con imagen a personas que no tienen ningún dolor de espalda, una proporción importante presenta hallazgos discales: discos abultados, deshidratados, protruidos, incluso hernias francas. Y no sienten nada.
De ahí sale la conclusión práctica. El reporte de la resonancia no es el diagnóstico. Una hernia explica tu dolor únicamente si su ubicación coincide con lo que aparece en la exploración física, o sea dónde duele exactamente, qué reflejos están alterados y qué músculos perdieron fuerza.
Por eso conviene desconfiar de un plan quirúrgico que se propone con la imagen a la vista y poco más.
Cómo se manifiesta
Los síntomas dependen de qué raíz nerviosa está afectada y de qué tanto. Lo más habitual:
Dolor que irradia siguiendo un trayecto bien definido, hacia la pierna en las hernias lumbares y hacia el brazo en las cervicales.
Sensación de corrientazo, ardor o descarga más que dolor sordo.
Adormecimiento u hormigueo en una zona concreta de la piel.
Pérdida de fuerza en movimientos específicos: pararse de puntas, levantar la punta del pie, apretar la mano.
El dolor aumenta al toser, estornudar o pujar.
Con frecuencia molesta más la extremidad que la espalda misma.
¿Esto describe lo que estás sintiendo?
Una valoración presencial permite confirmar el diagnóstico y definir el tratamiento adecuado para tu caso.
El tratamiento empieza sin bisturí
Salvo que existan señales de urgencia, el manejo inicial es conservador y funciona en la gran mayoría de los casos. Además el material herniado tiende a reducirse con el tiempo porque el organismo lo va reabsorbiendo, lo que explica que muchos pacientes mejoren sin que se haya tocado nada.
Control del dolor con medicamento, ajustado según sea inflamatorio o de origen nervioso.
Actividad modificada, manteniéndose en movimiento y evitando los gestos que disparan el dolor.
Terapia física progresiva. Primero control del dolor, después fuerza de core y estabilidad de la columna.
Corregir lo que sostiene el problema: postura de trabajo, técnica al cargar peso, sedentarismo, sobrepeso.
Bloqueo epidural en casos seleccionados, cuando el dolor impide avanzar con la rehabilitación. Es un procedimiento hospitalario y se coordina desde la consulta.
Cuándo sí se opera
La decisión no depende de qué tan impresionante se vea la hernia en la resonancia. Depende de tres escenarios:
Urgencia real. Síndrome de cauda equina, con pérdida de control de esfínteres, adormecimiento en la zona de la silla de montar y debilidad en ambas piernas. Aquí se opera de inmediato.
Déficit neurológico que progresa. La fuerza de un músculo se está perdiendo, y la pérdida avanza entre una consulta y la siguiente.
Dolor incapacitante que persiste después de 6 a 12 semanas de tratamiento conservador bien hecho, con una hernia que corresponde exactamente al territorio del dolor.
Cómo es la cirugía hoy
Cuando está indicada, la técnica habitual es la microdiscectomía. Se retira únicamente el fragmento que comprime el nervio, a través de una incisión pequeña y con magnificación. No se quita el disco completo ni se fija la columna en la mayoría de los casos.
En hernias bien seleccionadas los resultados sobre el dolor de la pierna son buenos y la recuperación es más corta de lo que la gente imagina. Todo está en la selección del paciente: que la hernia corresponda al dolor que tiene, y que el momento sea el adecuado.
Nada de esto se decide a distancia. La valoración y la interpretación de tus estudios se hacen en consultorio, y ahí se define qué necesita tu caso en concreto, que en la mayoría de las hernias no es quirófano.